martes, 31 de julio de 2007

Peritaje

La doctora C.C., si bien fue un tanto desacreditada por la parte querellante, algunas cuestiones se pueden rescatar de su peritaje y de la exhibición de la prueba documental incorporada, como se señalará a continuación. La razón de por qué se puso en duda su credibilidad obedece a que dicho interviniente solicitó prueba sobre prueba, exhibiéndosele a la médico en audiencia un libro en el que ella colaboró, en dónde decía que la única causa posible de lesiones en los antebrazos es por defensa, y en el peritaje hecho por ella en relación a A.I., puso respecto a las lesiones que éste presentaba en dicha parte del cuerpo, tres causas totalmente distintas a las que ella expresa en el libro, por lo que el Tribunal entendió que no tiene la objetividad necesaria y no podríamos tener por acreditado que la lesión en la zona abdominal izquierda de borde romo se deba a calzado y no a un bate. Misma situación se dejó entrever cuando le fue exhibido el tac de la parrilla costal derecha, en donde dos peritos anteriormente han indicado las fracturas o rasgos de fracturas -y a simple vista sin ser médico se puede apreciar que ciertos huesos no presentan una continuidad- y ella señaló que no veía absolutamente nada. A mayor abundamiento, señaló que la fractura del cráneo comenzó en la parte superior a éste y se extendió hacia los lados como efecto dominó, cuestión que está en manifiesta contrariedad con los restantes peritos. Aún así, coincidió en que A. no presentaba golpes en la cara, que por las fotos vistas la lesión de la cabeza se explica por un bate de béisbol, que tiene una pequeña lesión en la ceja derecha, que presentaba traqueotomía y transplante de órganos, espalda sin contusiones o equimosis al igual que en las piernas, una equimosis en la zona abdominal izquierda y una más al costado....

martes, 24 de julio de 2007

GH

Pretender basar las decisiones en meras intuiciones, experiencias personales o en un conocimiento particular y privado de la realidad, hoy no parece posible, desde el momento en que la mayoría de esas mismas decisiones –se quiera o no- está siendo crecientemente objeto de escrutinio público y de que la única forma de poder salvar ese juicio es dando razones que puedan ser entendidas y compartidas por el resto de la comunidad.

sábado, 7 de julio de 2007

Cajas de (in)seguridad

“Todo iba a ser normal; mi hermano me prestó la plata. Si compraba la casa después de sacar una hipoteca, a fin de año esto hubiese sido algo tranquilo”, agregó, afectada por el terremoto político que la rodea.

–¿Qué día llevó el dinero al Ministerio de Economía?

–Fue el 4 de junio: lo tengo totalmente grabado. Lo traje yo.

–¿Por qué dejó la plata en el placard del baño?

–En mi casa la tengo guardada en un placard también; lo hice toda la vida. No soy una persona que tenga caja de seguridad.

–¿Por qué no la guardó en un banco?

–Porque fue algo de corto tiempo. Pensaba justamente llevarla al banco, pero el 5, cuando pasa eso, pensé que era mejor llevármela. Hoy sí pienso en todo eso, pero en ese momento le quité toda trascendencia. Cambié [de opinión] cuando se pensó [a raíz del episodio] que cualquier banda de delincuentes estaba en el Ministerio de Economía. Si no lo hubiera puesto bajo llave.

-En este país hubo valijas para funcionarios en el pasado y, por lo tanto, se sospecha que puede haber sido una coima...

-Sí, pero esto lo traje yo. El lunes 4 lo traje para llevarlo al Banco Nación donde tengo una cuenta para depositar la plata en efectivo y, con el resto, abrir una caja de seguridad para tenerlo con rápida disponibilidad. Esa era mi idea, pero no lo pude hacer porque tuve un día agitado. Después pensé: ¿lo llevo de vuelta? Pero para no estar con la plata encima, lo dejé. Cuando llego al día siguiente, mi secretaria María Teresa me dijo lo que pasó y yo le volví a restar importancia.

-¿Cómo califica su conducta: ingenuidad, torpeza o negligencia?

-Creo que fue un error y que también fue un error no haber hecho un comunicado ese día para anunciarlo. Hoy lo pienso, en ese momento no.

-¿No es negligencia?

-¿Qué sería negligencia? Muchas veces me olvido cosas. Lo que sí sé es que no es un delito ni nada de lo que tenga que avergonzarme.

-¿Todo ese dinero lo había pedido prestado o una parte era de su propio patrimonio?

-No, era el dinero que había pedido a mi hermano y un poquito mío.

-¿Lo pidió este año o en 2006?

-No, unos días antes.

-¿A un hermano suyo?

-A mi hermano Horacio, con el que estoy todos los fines de semana, que voy a comer asado.

-Entonces los fondos no están en su declaración jurada de 2006.

-No. Mi saldo al 31 de diciembre de 2005 en la caja de ahorro era de unos 76.000 pesos; al 31 de diciembre del 2006, 105.000 pesos. Esto fue presentado ante la AFIP y ahora estamos elaborando la declaración ante los organismos de control, porque para eso hay tiempo hasta el 31 de julio; el tema es que esa declaración incluye los datos hasta el 31 de diciembre de 2006 y yo le estoy pidiendo a mi contadora que, aunque no corresponda, incluya estos fondos de ahora. Porque si no, lo voy a poder explicar recién a mediados de 2008.

-El ministro Aníbal Fernández dijo que la policía le había avisado en el momento de la requisa. ¿El se lo dijo a usted en ese instante?

-No. Y mi secretaria no me llamó, pese a que me llaman todo el día por cualquier pavada.

-¿Por qué no lo guardó en la caja fuerte de su secretaría privada?

-Ahí entra un montón de gente.

-¿Y usted no tiene una en su propio despacho?

-No, sacaron dos hace más de un año, incluso sin mi conocimiento.

-¿No sabía que realizaban ese procedimiento diario de seguridad para detectar explosivos?

-Sí, pero no me imaginé que iban a abrir el placard del baño.

-¿Cuál fue su diálogo el Presidente sobre este tema, ya que se dijo que él estaba enojado y que su continuidad depende de la evolución de la causa judicial?

-Siempre sentí mucho apoyo, cariño y ayer [por anteayer] pude arreglar con el Presidente y con el jefe de Gabinete que podía hablar y explicar, porque me salía de la vaina por hacerlo.

-¿No hubo ningún reproche?

-No, al contrario, hubo llamados de afecto y solidaridad, inclusive de mucha gente común.

-¿Existe un boleto de compra?

-No, yo estaba buscando el dinero para la compra de una propiedad, pero no había encontrado ninguna.

- ¿Existe algún comprobante del préstamo de su hermano?

-No. Lo podría haber hecho...

-Porque van a querer saber si su hermano tiene ese patrimonio.

-El tiene perfil bajo, es contador público, tiene una empresa, un laboratorio de especialidades medicinales, y se va a perjudicar porque deberá contar todo con lujo de detalles.

-La otra hipótesis es que alguien le llevó una valija...

-En eso no hay problema porque las audiencias que tuve son públicas y están en manos del fiscal.

-¿Corre riesgo en el cargo?

-Hasta hoy no, pero los funcionarios dependen de quien toma las decisiones y yo me siento muy gratificada por el apoyo del Presidente.

-¿El Gobierno puede actuar igual que con los funcionarios citados por un juez por el caso Skanska, desplazándola si la indagan?

-Soy grande y me tengo que hacer cargo de lo que ocurrió. Si esto tiene esas consecuencias, voy a estar completamente dispuesta a que sea así. Lo que tengo es una tranquilidad absoluta y no me enojaría con el Gobierno en un momento en el que se juegan tantas cosas importantes para el país.

-¿O sea, que podría presentar la renuncia en ese caso?

-Esas cosas no dependen de mí.

-¿Pero pensó en renunciar?

-Pensé en tantas cosas... pero hoy no soy yo, sino ministra de economía de un gobierno que me tiene que decir, sobre todo mis autoridades, los pasos que tengo que dar. Desde lo íntimo no entiendo tanto ensañamiento, porque hubo ministros que firmaron cosas que le costaron al país cientos de millones de dólares y no sufrieron esto. O tenían consultoras y estudios...

M.K
La Nación Diario

miércoles, 20 de junio de 2007

Ideas

para ver si entiendo bien la idea, hago las siguientes reflexiones
1. actualmente cuando se abre un concurso es para cubrir un cargo determinado.
2. asi se elige un juez para un cargo determinado
3. con el proyecto que se comenta, el Senado y el Poder Ejecutivo darian acuerdo para un juez sin cargo fijo
4. Cuando haya una vacante, el Consejo ya tendria un juez nombrado y lo pone donde quiere.

Con este sistema me causa preocupacion. EN primer lugar porque solo tiende a disimular las obligaciones constitucionales que tiene cada organo. EL Consejo tiene obligacion de abrir el concurso y resolverlo, el senado de elegir la terna y el presidente en elegir. Con el sistema que se pretende me hace acordar a la delegacion de facultades legislativas del Congreso al Presidente. Se le dan un par de pautas y luego el presidente aumenta o baja aranceles, pone plazos o los elimina etc.

Teniendo presente que estamos en ARgentina y regidos por politicos argentinos, lo que me imagino es que puede pasar cualquier cosa. Ejemplo. concurso de jueces de primera instancia para juzgado 1 comercial. Cubierta, quedan 5 jueces en el "banco".
Alternativa 1: el senado y presidente eligen 5 jueces sin cargo a la espera de la vacante? entonces el Consejo se limita a elegir uno cualesquiera de ellos? habra un ranking?
Alternativa 2: el presidente decide reasumir sus funciones indelegables y dice que la regulacion es inconstitucional. Esto ya se hizo con el Fiscal MOlinas de investigaciones administrativas. La ley decia que debia ir a juicio politico pero el presidente Menem dijo que ese requisito no lo establece la constitucion y lo removio al igual que a los tres fiscales adjuntos. La Corte de entonces ratifico. Me imagino que el presidente puede decir lo mismo respecto de esta norma. NO me parece improbable que otra corte diga cualquier cosa
Alternativa 3. hay una vacante en un juzgado comercial, el consejo lo nombra para la camara
Alternativa 4. hay una vacante en un juzgado federal civil y comercial y el consejo lo nombra. En estos dos ultimos supuestos se puede recurrir a la doctrina de la corte que no es invalido mover un juez de un lugar a otro si tiene los acuerdos pertinents y si el juez esta de acuerdo.

EN fin, lo que quiero decir es que en Argentina, la solucion se conviete en parte del problema. Si el problema es la mora de algun organo (el Ejecutivo, el Senado o el Consejo) la solucion pasa por hacer valer las responsabilidades legales que corresponden. Alterar el sistema porque no funciona solo va a llevar a otra desnaturalizacion posterior.

M. de J.



si vamos a crear un banco de jueces creo que ese sistema seria reemplazado
3. por el nuevo sistema, los jueces no elegidos (digamos los dos no elegidos de la terna y otros tres mas) conformarian la nueva terna

lunes, 23 de abril de 2007

viernes, 6 de abril de 2007

Asuntos Internados

Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona

UNO
X vuelve a enfermarse y vuelven a internar a X y –mientras la ambulancia corre aullando su canción roja por las calles de Buenos Aires– lo único que hace X es rezar. No reza por su enfermedad pulmonar (a la que ya se ha resignado) ni por los suyos (pidiendo protección para ellos en caso de que esta vez sea la última y la vencida). No, nada de eso. X reza porque no vuelva a pasarle lo mismo que le pasó la última vez que lo llevaron a la clínica. Y está claro que las plegarias de X están mal redactadas o que hay algún tipo de desperfecto en la línea de oraciones y ruegos o que, simplemente, alguien ahí arriba tiene un más que cuestionable sentido del humor. Porque X es depositado en su habitación y, de pronto, se escucha un tumulto como de ola gigante avanzando por los pasillos de la clínica y la mujer y los hijos de X miran por la ventana y, temblando, susurran: “Uy, afuera está todo lleno de cámaras de televisión”.

DOS
X se llevó a la clínica su computadora y me escribe un e-mail donde se lee: “A que no sabés qué pasó. Volvieron a internarme. Y volvieron a internarlo a El. En el mismo piso en el que estoy yo. Otra vez. Como hace unos años, ¿te acordás?. La historia se repite. La historia es circular. Me siento como si estuviera perdido dentro de La invención de Morel o de un episodio de Dimensión desconocida o algo así. Comienzo a sospechar que soy parte de un experimento que desconozco y cuyo propósito no alcanzo a comprender. Seguiremos informando”. Después, X me pregunta cómo va todo por aquí y me dice que tiene que dejar de escribir porque se aproxima, puede oírla, una procesión de fieles lanzando aullidos y flagelándose. X me comenta que las fuerzas de seguridad de la clínica –a las que se han sumado los enfermeros más jóvenes– todavía resisten, pero que no pueden asegurar por cuánto tiempo más podrán contener a los acólitos. X me dice que tiene miedo, no por él sino por los suyos, y que les ha pedido, les ha ordenado, que ya no vuelvan, que se olviden de él. Después me pregunta si por aquí salió la noticia en televisión. Le contesto que sí. Me pregunta si le dedican mucho espacio. Le digo que no mucho, que bastante menos que la última vez. Le digo que acá están más ocupados con Gabo, que aparece por todas partes y con cualquier excusa, que se escriben largas notas sobre el lápiz negro con el que lo corrige todo, sobre sus camisas a cuadros, sobre cómo éste o aquél estaba a su lado en el momento preciso en que se le ocurrió la idea para Cien años de soledad o sobre cuando empeñó la máquina de escribir o algo así para poder pagar las estampillas para poder enviar a Buenos Aires la primera mitad del manuscrito y que, al hacer el paquete, se equivocó y puso la segunda mitad, por lo que tuvo que salir corriendo a buscar más dinero para enviar la primera parte, algo así. Le comento que también vi, en La Jornada y en The New York Times, una foto que muestra al escritor colombiano sonriente y con el ojo en compota después de esa legendaria pelea que tuvo con Vargas Llosa hace más de tres décadas. Pero, raro, que no la vi publicada en El País de España donde, por estos días, el alias Gabo es la palabra más impresa luego de la sigla ETA. Le digo que, en un artículo, alguien le dice “Arcángel Gabriel”. “Ah, un arcángel es poca cosa... Yo aquí al lado tengo a Dios”, me responde X con un suspiro electrónico.

TRES
X me pregunta qué es lo que dicen acerca de “todo lo que le está pasando a El para que todo esto me pase a mí”. Le digo que dicen que “come mucho asado y toma mucho alcohol” y que “la culpa es del entorno”. “Ja”, ríe X casi en cortocircuito desde tan lejos, “Pero si su entorno es El mismo. El es tan grande y tan gordo que, aunque esta vez esté más flaco, su propia carne es su entorno. Todo empieza y termina en él mismo. Después de todo, ¿no es ésa una de las condiciones imprescindibles para calificar como ser divino y todopoderoso?” Y agrega: “Lo peor de todo es que ya sabemos cómo sigue esto: va a salir, va a decir cosas como ‘Me vi el corazón como una milanesa’ (o, mejor, ‘Me vi el hígado como una provoleta’), recordará que le dieron un título en Oxford ‘para que aprendan los que pensaban que todos los futbolistas eran unos ignorantes’ y después, repuesto, escribirá un nuevo tomo de sus memorias y aparecerá en algún programa de televisión llorando por sus hijas y haciendo jueguito con pelotas de tenis o con naranjas. Todo se repite, siempre. Por Dios: este tipo no es Dios... ¡Este tipo es la Argentina! ¡Si hasta la fonética del nombre del país se parece a la del suyo! ¡Nuestro país tiene nombre de jugador de fútbol! ¡Intercambiarlos ya que nadie se va a dar cuenta!”. Después, me parece, X delira. Me dice que habría que suplantar todas esas abstracciones del tipo sensación térmica o riesgo país, quitarles el térmica y el país y suplantarlos por “el nombre o por el apellido de El”. Después me dice que ayer tuvo un sueño terrible: “Soñé que a pedido de El –hágase su voluntad– traían desde Cuba a Fidel Castro para que estuvieran juntitos, internados. Y que Chávez venía a visitarlos y que transmitía su programa televisivo-radial-psicotrónico desde un quirófano de la clínica”. Después, X me informa que escucha ruidos cada vez más fuertes y que “creo que se está combatiendo en el segundo o en el tercer piso”.

CUATRO
No recibo noticias de X desde hace un par de días, por lo que decido distraerlo con otra historia, lejana, de fanatismos extremos. El caso de Yang Lijuan, fan absoluta del actor y cantante Andy Lau, protagonista de Infernal Affairs, versión original de la película con que Scorsese ganó el Oscar. Parece que Yang Lijuan era tan fanática que llevó a la ruina a su familia. Su padre, campesino de Ningxia, vendió hasta lo que no tenía para que su hija pudiera acercarse a su ídolo. Cuando ya no le quedaba nada, el padre se presentó en una clínica para vender un riñón. Andy Lau se enteró del despropósito y accedió a fotografiarse con la joven no sin antes criticar a “los hijos egoístas que abusan de sus padres”. Pero la muchacha no se conformó con esos pocos minutos y se volvió más loca y el padre, desesperado, acabó arrojándose a la Bahía de Kowloon no sin antes dejar una carta suicida donde maldecía al actor por haberle arruinado la vida y desairado a la niña de sus ojos. Viuda e hija solicitaron una ampliación de su visado para Hong Kong no para quedarse a los funerales del pobre hombre sino para ver si ahora Andy Lau accedía a una cena a solas o algo así.

La respuesta de X me llega a los pocos minutos y la leo con los ojos abiertos por el espanto: “Buena idea. Voy a darle mi hígado. Se lo regalo y que le aproveche. Tal vez así me deje en paz. Quizás así tengamos paz todos... Ha llegado el momento de los grandes sacrificios. ¡El Horror! ¡El Horror!”.

Ya van varias veces que llamo a la clínica, pero me dicen que no hay ningún paciente con el nombre de mi amigo. Al fondo se escucha, como si se tratara del cántico subterráneo de potencias ancestrales, un “Oéoéoéoé Iéo Iéo”, y es un sentimiento, y no puede parar, nunca más.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-82834-2007-04-06.html

jueves, 29 de marzo de 2007

Cada vez mas inteligentes?

El hombre como organismo cibernético

http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=895066

Por Juan José Sanguineti
Para LA NACION

Nuestra cultura es tecnológica porque, en lugar de limitarnos simplemente a trabajar manejando artefactos técnicos, creamos un universo de aparatos que realizan el trabajo "por su cuenta" y potencian de un modo prodigioso nuestras posibilidades.

Las máquinas automáticas ejecutan con "autonomía" secuencias de acciones destinadas a obtener resultados definidos. Llegan mucho más lejos que nuestras posibilidades individuales. Y así extienden enormemente nuestro dominio de la naturaleza. Basta pensar en la ampliación de posibilidades que nace de las naves espaciales, las centrales nucleares, los aceleradores de partículas. Las usamos en el sentido de que las "manejamos": caen bajo nuestro control y dirigimos sus operaciones hacia donde nos interesa.

Con la revolución informática que se inicia a mediados del siglo XX, la automatización llegó al tratamiento de la información, por los que penetró en dominios que antes parecían reservados al procesamiento cerebral y a la potencia de cálculo de la mente individual (una potencia muy limitada).

La tecnología informática es una tecnología de la inteligencia racional. Como toda tecnología, se "separa" del hombre y se hace autónoma en los aparatos, aunque el hombre la manipula e intenta tener con ella una relación "amable". Ahora podemos fabricar robots o máquinas inteligentes, que trabajan "inteligentemente" y que nos asesoran en los aspectos técnicos implicados en nuestro trabajo profesional (ingeniería, medicina, elaboración de textos, etc.), incluso "tomando decisiones" que podemos hacer nuestras.

Lo increíble es que no todo se acaba aquí. La nueva frontera de la tecnología de la inteligencia es capaz ahora no sólo de actuar en el mundo, sino de colaborar con los procesos informáticos de tipo neurofisiológico.

Es antigua la tecnología aplicada al cuerpo, por ejemplo en la cirugía. Pero la novedad aquí es que el automatismo de las tareas informáticas puede intervenir en nuestro organismo subsanando sus defectos y mejorando sus prestaciones, especialmente sensoriomotrices. Este es el campo de la neuroingeniería computacional.

Son como tres grandes oleadas de la tecnología: el maquinismo "energético", la informatización de los procesos cognitivos y, ahora, la incorporación de la máquina informática en el cuerpo humano, concretamente en el sistema nervioso, en cuanto parte de nuestro cuerpo destinada a elaborar la información al servicio de nuestras funciones psicosomáticas y neurovegetativas.

Control por computadora

Un dispositivo electrónico implantado en una estructura nerviosa dañada (por ejemplo, una prótesis coclear como sustitución de la cóclea, parte del oído interno que transforma los estímulos sonoros en impulsos nerviosos codificados) permite oír a algunos pacientes sordos.

Y así, con la implantación de biochips en ciertos sectores del sistema nervioso (neuroprótesis), es posible lograr en pacientes la recuperación de sensaciones (vista, oído, tacto) o del control de movimientos perdidos (en sujetos tetrapléjicos y en el futuro en otras enfermedades que afectan la motricidad).

Desde una computadora se puede controlar, de este modo, la recepción de estímulos nerviosos. Y, al revés, las señales producidas en la corteza, conectadas con computadoras, pueden lograr un control muscular o incluso mover desde lejos robots, máquinas o cursores de computadoras por medio de ondas de radio (sin cables).

De alguna manera, con el solo pensamiento parece que se podría mover un miembro o un objeto externo, incluso lejano, aunque en realidad no es el puro pensamiento el que hace esto, sino el comando motor cerebral (señal nerviosa) que en el hombre deriva de su pensamiento encarnado en actos imaginativos y conectados con emociones (por ejemplo, imaginar que uno está moviendo la mano, o apretando una tecla, o moviendo un cursor).

En la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, con un experimento efectuado en 2003 se consiguió que unos monos con electrodos conectados a ciertas partes de la corteza cerebral movieran brazos robóticos distantes con sus deseos o comandos. Ejemplos como éste, también en seres humanos, poco a poco van siendo más numerosos, por ejemplo, los experimentos del neurólogo John Donoghue, en la Brown University (Providence, Estados Unidos), en relación con la interfaz máquina-cerebro.

Son notables las investigaciones que se están realizando en el campo de la neurorrobótica, en la Escuela Superior de Sant Anna (Pisa), con la dirección de Paolo Dario. Otro ejemplo es el de Kevin Warwick (Universidad de Reading, Reino Unido), profesor de cibernética que se ocupa de la implantación de chips en el sistema nervioso (proyecto Cyborg, término que alude a la unión del organismo con aparatos informáticos: "organismo cibernético").

Máquina, organismo y mente

En los próximos años la incorporación de la tecnología "inteligente" a los controles nerviosos podrá perfeccionarse, abaratarse comercialmente y extenderse a nuevas situaciones.

Estamos ante una nueva modalidad tecnológica en la que la creación de máquinas, típica del Homo sapiens , una vez más prolonga la acción del hombre en el mundo de la materia, esta vez en su propio organismo. Poco a poco nos vamos acostumbrando a que esto sea así también en el campo informático, tan propio de la vida y del psiquismo.

Y esto no pone en peligro nuestra identidad como personas humanas, no obstante las inevitables reacciones desmedidas que ven en este nuevo frente tecnológico la amenaza o, en el otro extremo, el sueño utópico de la creación de una nueva especie de hombre "mitad humano" y "mitad máquina" (el "hombre biónico", el cyborg ).

Los riesgos de abusos existen, sin duda, pero ya sabemos que la ética debe controlar a la tecnología. En este tema, lo que se pide es la salvaguarda de la acción personal, proveniente de un sujeto autoconsciente y libre. Siempre se podrá dañar o impedir el acto humano, con todo tipo de medios, pero no debemos hacerlo.

Las investigaciones actuales de la neuroingeniería computacional, con los ejemplos vistos, se mueven en el terreno de la potenciación de funciones sensomotrices. Con la bioingeniería podremos controlar, cuando haga falta, la dimensión neurovegetativa y somatosensitiva de nuestra personalidad, en el respeto del bien de la persona y de sus actos más significativos.

Está por verse hasta qué punto ese control puede incidir sobre las bases neurológicas de nuestro pensamiento y volición, con sus emociones y tendencias, entre las que prima el amor humano y la actitud personal ante los valores más altos (amistad, amor a la ciencia, arte, religiosidad, honestidad moral).

La parte alta de la persona (el "yo" en su sentido profundo, moral, religioso, sapiencial, personal) no nace de procesos neurales, aunque sí está condicionada por el dinamismo neurológico.

La neuroingeniería del futuro podrá facilitar el acceso mental a más información y fortificar nuestra memoria, como en otro sentido ya lo ha hecho la computación, pero no podrá causar el amor, las respuestas morales o los sentimientos espirituales más elevados y, si se pretende que sí podría hacerlo, entonces es que esa parte elevada de la persona es ignorada, o quizá dejaría de estar activada, como puede suceder también por efecto de drogas y otros atentados al psiquismo de la persona.

Cuando decimos que la tecnología "se maneja", queremos indicar que con la mano, la parte de nuestro organismo que goza de más grados de libertad de movimiento, disponemos voluntariamente de sus usos y aplicaciones. La mano, como ya vio Aristóteles, es el instrumento de la racionalidad humana en el dominio del mundo.

Aunque el control tecnológico ahora pueda correr a cargo del movimiento de los ojos o de los comandos nerviosos, no por eso deja de estar "en nuestras manos", es decir, en dependencia de nuestra libertad racional.

Todo nuestro cuerpo está implicado, en realidad, en la conducta intencional del hombre en el mundo humano: el cerebro, como procesador de información; el rostro, como órgano de comunicación humana; el aparato vocal, como instrumento físico del lenguaje; las manos, como órgano de la acción racional sobre las cosas materiales.

La neuroingeniería está dando una peculiar relevancia a la convivencia entre nuestro organismo, las máquinas y los procesos mentales, que sólo son posibles cuando nuestro sistema nervioso funciona oportunamente.

Lo que se perfila en el horizonte no es la figura del cyborg de la ciencia-ficción, sino la persona humana en una nueva etapa de su desarrollo tecnológico. Este desarrollo debe estar al servicio de los fines más hondos de la existencia humana. La dimensión ética de la vida garantiza, precisamente, el "recto orden" de la razón.

El autor es profesor de Filosofía del Conocimiento en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, de Roma.